Idaho News

¿Por qué algunos han sentido terremotos en Boise y otros no? La respuesta no es simple

Read this story in English

‘¿Lo sentiste?’ es probablemente la pregunta más frecuente después de un terremoto.

Siendo bombardeados con temblores continuos en Idaho desde marzo, nuestros cerebros ahora están condicionados para detectar hasta los movimientos más leves de la tierra, haciendo que repitamos esa pregunta una y otra vez. Y por buenas razones: hasta el 7 de julio, el Servicio Geológico de Estados Unidos había registrado 222 terremotos de magnitud 3 o superior.

Y a menudo esa pregunta genera debate entre quienes definitivamente lo sintieron y quienes no lo hicieron, especialmente cuando quienes debaten tuvieron experiencias opuestas aún estando cerca el uno del otro.

Entonces, ¿por qué algunas personas sienten terremotos aquí en el Treasure Valley mientras que otras no? No hay una respuesta simple, ya que sentir la tierra moviéndose debajo tuyo depende de muchos factores diferentes: desde el lugar en el que te encuentras, hasta lo que estás haciendo, e incluso tu biología.

Esto es lo que dicen los expertos.

Depende de qué tanto se mueve el área en el que estás

Cuando la tierra tiembla, se liberan ondas de energía que son transmitidas a lugares que estén relativamente cerca del epicentro. Gran parte de la energía liberada inicialmente se pierde gradualmente a medida que la onda de energía se aleja de ese punto.

Pero el tipo de movimiento que experimentas también cambia con la distancia.

“Si estás muy cerca del terremoto, sentirás movimientos bruscos, de corta duración y alta frecuencia”, explicó el sismólogo del USGS David Wald. Si estás más lejos, las ondas en la superficie se sienten más como el vaivén de un columpio, y son menos frecuentes pero duran más tiempo.

El material del terreno en el que estás parado también es importante. Las ciudades en áreas planas, como Boise, están en zonas que pueden tener mucha heterogeneidad en el suelo, aunque parezcan uniformes. Esto significa que las sacudidas pueden cambiar de intensidad de un barrio a otro.

Si hay un “edificio que está en suelo blando al lado de a un edificio que está en roca sólida, el edificio del suelo blando se sacudirá más fuerte”, dijo Wald. Las ondas de energía viajan más rápido a través de suelos rocosos y se hacen más lentas en suelos más blandos, como la arcilla o el lodo. Como resultado, la amplitud de las ondas aumenta, y en algunos casos, los temblores se pueden sentir por períodos de tiempo más largos.

Incluso si estás en el mismo edificio que otra persona, la experiencia durante el terremoto podría ser bastante diferente dependiendo de la altura de ese edificio.

La base de una estructura alta se mueve más lentamente que su parte superior, porque la base está unida al suelo y se mueve con él, mientras que la parte superior puede moverse libremente.

“Es como un péndulo invertido”, dijo Wald. Por lo tanto, es muy común que “las personas en los pisos superiores sientan temblores mientras que las personas en los pisos inferiores ni siquiera los noten”, agregó.

Además, si las frecuencia de las ondas en el suelo coinciden con la frecuencia de la vibración natural de un edificio — la cual depende de la altura del mismo — la sacudida puede amplificarse dramáticamente y podrían producirse daños significativos en la estructura.

Por ejemplo, una combinación de los efectos de la sincronización entre la vibración del temblor y la de los edificios — conocida como resonancia — junto con un suelo blando fueron los culpables del daño causado por un terremoto de magnitud 8.0 que sacudió a la Ciudad de México en 1985. Aunque sólo unos pocos edificios colapsaron, todos tenían entre 6 y 15 pisos, la altura perfecta para resonar con las ondas del terremoto.

Este mapa muestra la intensidad promedio con la que las personas sintieron el terremoto del 31 de marzo en Idaho. Fue construido a partir de casi 40,000 respuestas a un cuestionario web, ‘Did you feel it?’, desarrollado por el USGS para ayudarlos a comprender mejor la intensidad de un terremoto.
Este mapa muestra la intensidad promedio con la que las personas sintieron el terremoto del 31 de marzo en Idaho. Fue construido a partir de casi 40,000 respuestas a un cuestionario web, ‘Did you feel it?’, desarrollado por el USGS para ayudarlos a comprender mejor la intensidad de un terremoto. United States Geological Survey United States Geological Survey

También depende de qué te encuentres haciendo

Sin duda, la mayoría de las personas sienten terremotos fuertes. Pero sentir un terremoto de intensidad media (magnitud 3 o 4) depende de lo que estabas haciendo cuando sucedió.

Un estudio de 2014, dirigido por la investigadora italiana Paola Sbarra, usó 250,000 respuestas a un cuestionario web para analizar cómo la actividad y la ubicación de las personas afectaban su percepción de un terremoto.

Sbarra y su equipo descubrieron que las personas en movimiento (caminando, conduciendo, haciendo ejercicio) casi no sintieron los terremotos de magnitud media, independientemente de dónde se encontraban. Las personas en reposo y sin distracciones pudieron sentir incluso temblores débiles.

Si estás durmiendo, probablemente no sentirás un temblor suave, a menos que estés en un edificio alto y el temblor se amplifique.

Incluso estando en reposo, si estás distraído — especialmente alrededor de sonidos fuertes como una licuadora en la cocina o viendo una película — es probable que no sientas el temblor porque no estás prestando atención a otras señales del terremoto, como objetos en movimiento o sonidos del edificio en el que te encuentra.

Algo parecido sucede cuando estás afuera: podrías pensar que los objetos se mueven debido al viento y no podrías escuchar los sonidos de los edificios a tu alrededor.

Es posible que también dependa de tu biología

Dónde estaban y qué hacían puede explicar por qué algunas personas sienten terremotos y otras no, estando en una misma área. Pero, ¿qué sucede cuando una persona lo siente pero está sentado al lado de otra que no?

Es posible que la respuesta esté en algunas diferencias entre nuestros cuerpos en la forma en que percibimos el movimiento a nuestro alrededor.

Nuestro cuerpo tiene múltiples formas de detectar cuándo nos estamos moviendo o cuando algo se está moviendo a nuestro alrededor. Para eso, nuestros cerebros combinan información sobre lo que vemos y oímos con información de los sentidos que determinan la posición y el equilibrio de nuestro cuerpo.

Parte de ese sistema de equilibrio se encuentra en todo nuestro cuerpo, y está compuesto por una red de neuronas que detectan los movimientos y la posición de nuestros músculos y órganos internos. Se conoce como el sistema propioceptivo. Pero la estructura que más contribuye a nuestro equilibrio y orientación espacial se encuentra en nuestro oído interno.

Además de contener el órgano que nos permite escuchar sonidos, el oído interno contiene nuestros órganos del equilibrio: el sistema vestibular. Es el que nos dice en qué dirección nos estamos moviendo y qué tan rápido, explicó Dana Gladd, doctora en audiología en el centro de audición y equilibrio de St. Luke’s en Boise.

El sistema vestibular está formado por estructuras óseas huecas llenas de un fluído gelatinoso, llamados canales semicirculares. En su base, muchas pequeñas células ciliadas esperan cualquier movimiento en el fluído para comenzar a disparar señales eléctricas al cerebro.

Las estructuras que detectan el movimiento y el equilibrio en nuestros cuerpos están dentro de nuestro oído interno. El sistema vestibular está formado por estructuras óseas huecas llenas de un líquido gelatinoso, llamado canales semicirculares. En su base, muchas pequeñas células ciliadas esperan cualquier movimiento en el líquido para comenzar a disparar señales eléctricas al cerebro.
Las estructuras que detectan el movimiento y el equilibrio en nuestros cuerpos están dentro de nuestro oído interno. El sistema vestibular está formado por estructuras óseas huecas llenas de un líquido gelatinoso, llamado canales semicirculares. En su base, muchas pequeñas células ciliadas esperan cualquier movimiento en el líquido para comenzar a disparar señales eléctricas al cerebro. Natalia Gutierrez-Pinto Natalia Gutierrez-Pinto

Cuando ocurre un terremoto, la información inicial recibida por nuestro cerebro, proveniente de todos estos diferentes sistemas de detección de equilibrio en nuestro cuerpo, puede ser contradictoria.

“Es como estar a bordo de un barco”, dijo Neil Todd, doctor y especialista en neurobiología de la audición y el equilibrio y profesor honorario de la Universidad de Manchester.

“Cuando experimentas un terremoto con ondulaciones largas y lentas, todo a tu alrededor se mueve contigo. Tu sistema vestibular lo detectará, y probablemente los propioceptores en tu cuerpo lo detectarán, pero tu sistema visual podría no detectarlo”, dijo Todd. Eso podría hacerte sentir mareado.

Las diferencias en nuestra capacidad innata para sentir el movimiento podrían ser causadas por diferencias en cualquiera de los sistemas sensoriales que lo detectan, especialmente en nuestro sistema vestibular.

Por ejemplo, Todd explicó que “está bien establecido que existen diferencias considerables en la sensibilidad del sistema vestibular, y que generalmente ésta disminuye en personas mayores de 40 años”.

Otra posibilidad es que “las personas que tienen una debilidad o un déficit en su sistema de equilibrio en el oído interno ... son menos propensas a ser sensibles a ciertos tipos de movimiento”, dijo Gladd, “y eso podría desempeñar un papel en el por qué alguien siente algo que alguien más no”.

Incluso si no hay deficiencias en el oído interno, es posible que los observadores que tienen diferentes experiencias estén en posiciones en las que sean más o menos propensos a sentir el terremoto.

“Si estás de pie y tienes menos puntos de referencia, creo que es más difícil de detectar” que si estás en otra posición que te permita tener más información del resto de tus sistemas de equilibrio, dijo Gladd.

This story was originally published July 20, 2020 at 4:00 AM.

Get unlimited digital access
#ReadLocal

Try 1 month for $1

CLAIM OFFER