Pioneros afrolatinos, 10 símbolos culturales que siguen siendo fuentes de inspiración
El gran legado de los afrolatinos en Estados Unidos y el resto del continente se construyó gracias a los primeros pasos de pioneros que desafiaron los prejuicios raciales y los obstáculos sociales, incluso legales, para poder desarrollar su talento y dejar una contribución indeleble en la cultura.
Sea en la música, las artes, las ciencias, la política o el deporte, estos héroes se enfrentaron al racismo de la época, los insultos e incluso las agresiones físicas, siempre con un solo objetivo en mente: lograr el sueño de triunfar en su campo.
En el mes de la Herencia Afroamericana, que se celebra en febrero en Estados Unidos, rendimos tributo a esos pioneros afrolatinos y recordamos sus triunfos.
Lee la serie completa de la historia del mes de la herencia afroamericana y conoce a otros latinos de raza negra que hicieron historia.
Celia Cruz, cantante (1925-2003)
La reina de la salsa, la cantante cubana Celia Cruz es una de las figuras más importantes de la cultura latinoamericana y su legado musical es incomparable. Dotada de una de las voces más imponentes que ha dado el continente, su sonido, capacidad de improvisación y personalidad la hicieron una artista inolvidable. En su voz, la expresión “¡Azúcar!” se convirtió en un grito de alegría y felicidad musical.
Nacida en La Habana en 1925, su talento empezó a deslumbrar desde muy temprano en su Cuba natal, y durante los años 1950 fue cantante de la Sonora Matancera, una de las agrupaciones más famosas de la isla. Tras la llegada de la revolución cubana, Cruz sale del país en 1960 y se establece en Estados Unidos.
En la década de 1960 forma una de las parejas musicales más creativas junto al percusionista de origen puertorriqueño Tito Puente, y en los años 1970 forma parte del movimiento de la disquera Fania que eleva el género musical salsa a nuevos niveles de popularidad.
Orgullosa de su cultura y sus raíces afrocubanas, siempre exaltó y se enorgulleció de su ascendencia. Convertida en la superestrella del género, fue un ejemplo y guía para otras mujeres en la música, además de que tuvo la capacidad de adaptarse a los cambios y mantenerse vigente hasta los últimos años de su vida. La canción “La negra tiene tumbao” (2001), uno de sus últimos éxitos antes de morir en 2003 que mezcla elementos de salsa, hip-hop y reggae, es un ejemplo de la capacidad creativa de Cruz.
Arturo Alfonso Schomburg, escritor e historiador (1874-1938)
Nacido en 1874 en Santurce, Puerto Rico, Arturo Alfonso Schomburg fue uno de los historiadores pioneros de la cultura afrolatina y afroamericana. Cuando estaba en primaria, un maestro afirmó que los negros no tenían historia, héroes o logros importantes, palabras que motivaron a un joven Schomburg a dedicar su vida a demostrar lo contrario.
Su trayectoria lo llevó a coleccionar miles de manuscritos, libros de literatura y objetos de arte relacionados con la cultura afroamericana. Para realzar las raíces africanas de su natal Puerto Rico, Schomburg se identificaba como un hombre afroborinqueño.
A los 17 años se mudó a Harlem, Nueva York, en donde continuó su educación, y empezó sus estudios e investigaciones. Aquí entró en contacto con las comunidades puertorriqueñas y cubanas, y se convirtió en un activista por la independencia de estas dos islas de España.
En 1911 ayudó a fundar una organización para las investigaciones históricas, Negro Society for Historical Research, en donde se reunían académicos africanos, afroamericanos y de las indias occidentales. Esta sería la primera de varias instituciones que lideró dedicadas a preservar la historia afroamericana. En los años 1920 forma parte del movimiento “Renacimiento de Harlem”, un esfuerzo intelectual y cultural para realzar la música, literatura, arte, moda, política e investigaciones afroamericanas.
En 1926, la Biblioteca Pública de Nueva York compra su colección personal, lo que se convertiría en el actual Centro Schomburg para la Investigación de la Cultura Negra. En 2002, recibe el honor de ser considerado uno de los 100 Más Grandiosos Afroamericanos.
José Celso Barbosa, médico y político (1857-1921)
La historia de José Celso Barbosa es una de perseverancia y de romper barreras raciales. Nacido en 1854 en Bayamón, Puerto Rico, Barbosa fue la primera persona negra en terminar sus estudios de secundaria en el prestigioso Seminario Jesuita.
Se mudó en 1875 a Nueva York con la intención de estudiar derecho y ser abogado, pero tras sufrir neumonía y siguiendo las recomendaciones de su doctor, decidió estudiar medicina. Fue rechazado por la Universidad de Columbia, pero la Universidad de Michigan le dio la oportunidad, con lo que se convertiría en el primer puertorriqueño en graduarse de médico en Estados Unidos, y una de las primeras personas negras en recibir ese título en el país.
Regresó a Puerto Rico a practicar la medicina, e introdujo la idea de que los empleadores pagaran una tarifa por la futura atención médica de sus empleados: una idea precursora del seguro médico actual.
Su amor por la isla lo lleva a incursionar en la política, y es fundador de un partido pro estadidad.
En 1900 es nombrado miembro del gabinete ejecutivo de Puerto Rico por el presidente de Estados Unidos, posición que ocupó hasta 1917. Ese año deja el poder ejecutivo tras ser electo al Senado, posición que tuvo hasta su muerte en 1921. Hoy día el legado de Barbosa es celebrado en Puerto Rico en el día de su cumpleaños (27 de julio) y varios edificios llevan su nombre.
Julia de Burgos, escritora (1914-1953)
La poetisa puertorriqueña Julia de Burgos tuvo una corta vida, pero durante sus 39 años logró plasmar en palabras el amor por su tierra, la defensa de sus raíces africanas y la lucha por los derechos de la mujer. De Burgos nació en 1917 cerca de Carolina, Puerto Rico, hija de padres campesinos y fue la única de 13 hermanos qe pudo terminar sus estudios de secundaria.
Fue miembro del Partido Nacionalista de Puerto Rico y su obra es considerada precursora del movimiento feminista hispanoamericano. Falleció de neumonía en 1953 en Nueva York, y por un breve tiempo estuvo enterrada en una tumba común, sin nombre. Familiares y amigos lograron recuperar sus restos y los trasladaron a Puerto Rico, en donde recibió un funeral con honores. Hoy día De Burgos es considerada una de las 12 puertorriqueñas más influyentes en la historia de la isla. Su poema, “Yo misma fui mi ruta”, es un bello testimonio de su lucha:
“Yo quise ser como los hombres quisieron que yo fuese:/ un intento de vida;/ un juego al escondite con mi ser./ Pero yo estaba hecha de presentes,/ y mis pies planos sobre la tierra promisora/ no resistían caminar hacia atrás…”.
Orestes “Minnie” Miñoso, beisbolista (1923-2015)
La lista de logros del pelotero cubano Orestes “Minnie” Miñoso es larga, aunque hay uno en particular que resalta: es uno de solo dos jugadores en la historia que ha participado en un juego de las Grandes Ligas en cinco décadas diferentes. Su última aparición fue a los 54 años de edad en 1980.
Nacido en Matanzas, Cuba, en 1923, Saturnino Orestes Armas Miñoso Arrieta desarrolló una estelar carrera de béisbol en Cuba y Estados Unidos por tener la particularidad de combinar velocidad, talento defensivo y fuerza ofensiva. Llamado “El Cometa Cubano” por su rapidez, y luego “Mr. White Sox” por su destacada carrera con los Medias Blancas de Chicago, Miñoso fue el primer jugador cubano negro en debutar en las Grandes Ligas en 1949, dos años después que Jackie Robinson rompió la barrera racial del beisbol profesional de Estados Unidos.
Cuando se unió a los Medias Blancas en 1951, debutó bateando un jonrón en el primer pitcheo y contra los Yankees de Nueva York, ganando inmediatamente un lugar en el corazón de los fanáticos de Chicago. Ese año fue líder de triples y bases robadas, estuvo entre los primeros tres latinoamericanos en ser seleccionado para el Juego de las Estrellas, y quedó de segundo en la votación como Novato del Año (a pesar de tener mejores estadísticas que el ganador). Todos estos logros serían el preámbulo de una impresionante carrera profesional.
Quizás el éxito más importante de Miñoso es haber logrado el cariño de la fanaticada de un equipo que por siempre lo recordará por su talento y carisma dentro y fuera del campo de béisbol. El número 9 de su camiseta fue retirado, y si alguna vez visitas el estadio de los Medias Blancas de Chicago, la estatua sonriente de “Mr. White Sox” te dará la bienvenida.
Martina Arroyo, cantante de ópera (1937)
De padre puertorriqueño y madre afroamericana, Martina Arroyo fue parte de la primera generación de cantantes negras de ópera en obtener gran éxito en los escenarios mundiales. Nacida en Nueva York en 1937, Arroyo creció en Harlem y desde temprana edad fue influenciada por su madre, quien era una talentosa pianista que le enseñó a tocar el instrumento.
En 1953, Arroyo se graduó de Hunter College, y gracias a un profesor de música que reconoció su talento, le presentó una maestra de canto operático para que recibiera el entrenamiento apropiado. Sabiendo que las oportunidades para las cantantes negras de ópera eran mínimas en esa época, Arroyo consideró alejarse de este arte, pero gracias a la insistencia de esta profesora, Marinka Gurewich, la talentosa artista continuó sus estudios. Esta decisión también sería el comienzo de una relación profesional que duraría hasta la muerte de Gurewich en 1990.
Con esfuerzo y dedicación, Arroyo avanzó en su carrera profesional. En 1959 debutó con The Metropolitan Opera de Nueva York y en 1963 se convirtió en la soprano principal de la Ópera de Zurich. A los pocos años, Arroyo empezó a presentarse en los principales teatros del mundo, como La Scala de Milán, Roma, París, Berlín, Munich y Buenos Aires. Tras una ilustre carrera, Arroyo se retiró en 1991 para dedicarse a la enseñanza.
En 2013, recibe el Premio del Centro Kennedy por su destacada carrera.
“Mucho antes de que ‘diva’ adquiriera un significado diferente, (la palabra) se usaba con moderación, para describir solo a aquellas cantantes de ópera que nos trasladaban a otro mundo”, dijo la magistrada de la Corte Suprema, Sonia Sotomayor, quien entregó el reconocimiento. “Hoy día, ese es el tipo de diva del que estoy hablando. Esa es Martina Arroyo”.
Chano Pozo, músico (1915-1948)
Uno de los percusionistas más influyentes de principios del siglo XX, Luciano “Chano” Pozo Gonzalez jugó un papel fundamental en la evolución de la música y el jazz latino. Chano Pozo nació en La Habana en 1915, en un barrio pobre y peligroso de la capital cubana. Desde muy joven mostró interés en la percusión, lo que lo llevó también a participar en ceremonias religiosas afrocubanas.
Trabajó de portero en los bares de La Habana mientras desarrollaba su talento como compositor, músico y bailarín, hasta el punto de convertirse en un famoso rumbero conocido por sus creativas coreografías de baile durante el carnaval cubano. Esto le permitió conocer músicos que poco a poco le ayudaron a abrir puertas y romper algunas barreras raciales para que su música fuera tocada por las bandas de los cabarets habaneros.
En 1947 viaja a Nueva York para unirse a la vibrante escena musical de la ciudad y buscar nuevos escenarios para sus composiciones. Se une a la orquesta de Machito (Francisco Raúl Gutiérrez Grillo) y Mario Bauzá y su banda los Afro-Cubans, quienes son reconocidos por introducir la música cubana en Estados Unidos y sembrar las semillas del jazz latino.
Es a través de Machito que Chano Pozo conoció al trompetista de jazz Dizzie Gillespie, y con quien formó una amistad que transformó al mundo del jazz. Chano introdujo la percusión y los cantos afrocubanos en la banda de Gillespie. Juntos escribieron el tema “Manteca”, considerada uno de los primeros temas que dan forma al concepto del jazz afrocubano.
Lamentablemente, Chano Pozo murió trágicamente en una pelea en un bar de Harlem con tan solo 33 años en 1948, poniendo fin a lo que pudo ser una carrera musical aún más revolucionaria.
Roberto Clemente, beisbolista (1934-1972)
“Cuando tienes la oportunidad de mejorar cualquier situación, y no lo haces, estás malgastando tu tiempo en la Tierra”. Esta frase del gran pelotero puertorriqueño Roberto Clemente resume los valores que guiaron su vida. Hizo todo lo posible por crear mejores oportunidades para la comunidad y murió en ese intento.
Nació en Carolina, Puerto Rico, en 1934, y aunque desde joven demostró su talento en el atletismo, fue el béisbol el deporte que despertó su pasión. Tras jugar dos años en Puerto Rico y uno en las ligas menores de EEUU, Clemente debutó con los Piratas de Pittsburgh en 1955. Su carrera deportiva fue impresionante y durante los años 60 se puede decir que fue el mejor jugador de la Grandes Ligas. Triunfó en dos series mundiales (1960 y 1971) y fue el jugador más valioso de esta última; ganó cuatro títulos de bateo y 12 guantes de oro por ser el mejor jugador defensivo; y fue seleccionado al Juego de las Estrellas en 12 oportunidades.
Clemente también tuvo que soportar la discriminación y racismo que existía en Estados Unidos en esa época, y en muchas oportunidades por ser negro tuvo que quedarse en otros hoteles y no con el resto del equipo. Se dice que tenía una doble desventaja: ser negro y hablar inglés con acento por ser latino.
Sin embargo, enfrentó estos obstáculos con valentía y se aseguró de defender los derechos de los afroamericanos cuando pudo. Incluso cuando algunos periodistas empezaron a llamarlo Bob o Bobby, pidió que dejaran de hacerlo y que usaran su nombre, Roberto.
Clemente murió el 31 de diciembre de 1972 en un accidente aéreo cuando se dirigía a entregar ayuda humanitaria a las víctimas de un terremoto en Nicaragua. Tenía tan solo 38 años.
En 1973 fue nombrado al Salón de la Fama de las Grandes Ligas, convirtiéndose en el primer jugador latinoamericano en recibir ese honor. Como tributo a su labor humanitaria, las Grandes Ligas entregan cada año el Premio Roberto Clemente al jugador profesional que mejor ejemplifica el espíritu deportivo, la participación comunitaria y su contribución a la sociedad.
Pelé, futbolista (1940-2022)
El legado del futbolista Pelé es incomparable. No solo es considerado uno de los mejores deportistas de todos los tiempos, sino también es una de las figuras más conocidas en el planeta. Durante la transmisión televisiva del Mundial de Fútbol de 1970, cuando le preguntaron a un jugador que fungía de comentarista cómo se escribía el nombre del brasileño, este simplemente respondió: “Easy. G-O-D”. (Fácil. D-I-O-S). No en vano fue apodado como “O Rei” (El Rey).
Edson Arantes do Nascimento, Pelé, nació en el estado de Minas Gerais, Brasil, en 1940, y su forma de jugar transformó el fútbol. Sus habilidades físicas y técnicas fueron únicas: era rápido, podía usar las dos piernas para patear, era un gran improvisador y tenía una visión de juego excelente para asistir a otros jugadores. “Pelé fue el único futbolista que superó los límites de la lógica”, dijo el holandes Johann Cruyff, otro legendario jugador.
La lista de logros del brasileño es incomparable y vale destacar algunos: fue el jugador más joven en participar y ganar un Mundial de fútbol; es el único futbolista en la historia en hacerlo tres veces; está en el libro de récords Guinness por marcar 1,238 goles en 1,367 partidos (aunque la cifra total es tema de debates); fue nombrado como uno de los cinco mejores Atletas del Siglo XX por el Comité Olímpico Internacional; y la revista Time lo nombró entre las 100 personas más importantes del Siglo XX.
Tras retirarse del fútbol, participó como representante de varias agencias vinculadas a Naciones Unidas para promover el deporte entre los niños a nivel mundial. Fue un incansable embajador del deporte, y fue recibido por dignatarios y tratado como tal.
Piri Thomas, escritor (1928 - 2011)
De madre puertorriqueña y padre cubano, el escritor Piri Thomas supo desde muy pequeño lo que significaba tener la piel más oscura, al explicar que él sentía que su padre prefería a sus otros seis hermanos porque eran más claros.
Juan Pedro Tomas nació en Nueva York en 1928 y creció en Spanish Harlem, en una época en donde el barrio estaba plagado de crímenes y violencia. El machismo reinaba en las calles y los jóvenes tenían que defender su honor usando la fuerza, de ser necesario. Thomas consumió heroína, vendió drogas, y en un robo a mano armada hirió a un agente policial, delito por el cual pasó siete años en prisión. Fue allí donde terminó la secundaria y comenzó a desarrollar su pasión por la escritura. Las palabras podían ser usadas como “balas” o “mariposas”, explicó.
En 1967, escribió su autobiografía “Down These Mean Streets” (Por Estas Calles Bravas), un retrato de lo difícil que era vivir en un barrio pobre, en donde la violencia era común y el racismo se manifestaba abiertamente. El éxito del libro lo convirtió en lectura obligada en secundarias y universidades, y la obra pasó a formar parte de la naciente literatura afroamericana y latina que describe los retos que enfrentan las minorías étnicas en Estados Unidos.
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Esta historia fue publicada originalmente el 9 de febrero de 2023, 4:00 a. m. with the headline "Pioneros afrolatinos, 10 símbolos culturales que siguen siendo fuentes de inspiración."