Así fue como se vacunaron cientos de trabajadores agrícolas en Idaho en un tiempo récord
Una de las granjas más grandes productoras de papa solo tuvo unos cuántos días para preparar sus instalaciones para la vacunación de sus trabajadores, los cuales habían estado esperando por meses.
“Las vacunas estuvieron ya en el mes de diciembre, y estuvimos contactando a nuestro departamento de salud porque estábamos ansiosos”, dijo Stephanie Mickelsen, cuya familia opera Mickelsen Farms además de varias plantas procesadoras y empacadoras de papa en la región de Idaho Falls. “Tenemos un grupo muy vulnerable, pero también muy cambiante de trabajadores, dependiendo de la estación del año”.
A inicios del mes de marzo, el Departamento de Salubridad y Asistencia de Idaho, anunció que los trabajadores agrícolas, así como otros trabajadores de la industria de la salud eran elegibles para recibir la vacuna contra el Covid-19, casi un mes antes de lo que muchos oficiales de la salud habían anticipado. Trabajandor con “equipos de impacto”, organizados por proveedores de la salud y farmacéuticas, y organizando campañas masivas de vacunación para compañías como Mickelsen Farms, dispuestas a pagar para tener un sitio de vacunación en sus instalaciones, además de reclutar personal bilingüe experto en el área de salud, los distritos de salud pública pusieron manos a la obra en cuestión de días.
Esfuerzos como el mencionado han sido un alivio para muchos en la industria agrícola del estado de Idaho que ha sido impactada por la pandemia del Covid-19, especialmente al inicio de la misma. Otros negocios en el estado cerraron justo cuando las operaciones iniciaban en muchas granjas de Idaho. Los cierres de restaurantes a nivel nacional y el cierre de fronteras (lo cual afectaronó las cadenas de producción y abastecimiento), lo que forzó a muchos productores locales a enterrar sus cosechas de cebolla o tirar miles de galones de leche.
En muchos sentidos los trabajadores de la industria agrícola han absorbido el trancazo del virus. El Covid-19 se ha transmitido muy fácilmente en plantas empacadoras de carne y procesadoras de alimentos alrededor del estado. The Idaho Statesman pudo dar seguimiento a poco más de mil casos de coronavirus en más de 30 compañias agrícolas alrededor del estado, determinó que por lo menos tres muertes están ligadas a los contagios surgidos en la industria agrícola.
Con las cepas más contagiosas del Covid-19 llegando a Idaho y el incremento de los casos en las regiones de Idaho Falls y Rexburg, cerca de una docena de enfermeras y personal de la clínica Sterling Medical, incluyendo algunas enfermeras que llegaron de Wyoming, vacunaron a cerca de 350 empleados en Mickelsen Farms, Rigby Produce y Potato Products of Idaho en cuatro horas.
Lino Cortez es un residente de Idaho Falls quien trabaja en la tienda de Mickelsen Farms, y fue uno de los 350 empleados vacunados el 12 de marzo. El se contagió de Covid-19 con síntomas leves en el mes de octubre; cree que contrajo el Covid-19 al revisar las temperaturas corporales de otros compañeros de trabajo que, a la larga, también se contagiaron.
Cortez aseguró que habló con varios empleados de Mickelsen Farms sobre la necesidad imperativa de obtener la vacuna. Dijo que muchos trabajadores estaban preocupados de ser vacunados debido a la falta de información y rumores sobre los efectos secundarios que circulaban en redes sociales. Él y otros trabajdores tuvieron dolores de cabeza, dolor en el brazo y otros efectos comunes de la vacuna durante el fin de semana, Cortez añadió. Pero para el día lunes todos ya se sentían bien y de vuelta al trabajo, según lo que habló con The Statesman.
“Me siento muy bien”, añadió Cortez.
Clínicas en negocios agrícolas ayudarían a derribar barreras del idioma para los trabajadores que sólo hablan español
El tener en sus instalaciones un sitio para vacunar a sus trabajadores contra el Covid-19 es algo que varias compañías agrícolas, de Idaho están considerando o esforzándose por hacer realidad.
La empresa Sterling Medical está trabajando con varios empleador que solicitaron ayuda como lo hizo Mickelson Farms, y tienen la esperanza de que eventualmente podrán tener clínicas y montar campañas de vacunación para cerca de 200 empleados en la región. Mickelsen estima que el costo para la compañía es de 30 dólares por trabajador vacunado si la organiza una clínica en sus instalaciones. (El costo de la vacuna está cubierto por el gobierno federal y es gratis para individuos, de acuerdo a los Centros de Control y Prevención de Enfermedades).
“Fue grandioso tener este evento como nuestra primera experiencia, porque nos ha hecho darnos cuenta de cuántos trabajadores podemos vacunar”, dijo Sami Evans, director ocupacional en Sterling Medical. “Hubiéramos podido tal vez haber hecho el doble de lo que hicimos, o más. Y entonces saber que podemos administrar tantas vacunas en ese período de tiempo y a la vez estar tan organizados, nos ha ayudado a avanzar y agendar estas clínicas, en cómo podemos coordinarlas y ser capaces de tener a más gente vacunada en un tiempo determinado”.
Desde que Mickelsen Farms hizo su sesión de vacunación la semana anterior, Eastern Idaho Public Health, ha hecho los arreglos para que se lleven a cabo más de una docena de campañas de vacunación en granjas y negocios agrícolas en la región. Otros distritos están haciendo lo mismo.
El Distrito de Salud Pública South Central ha ayudado a que más de 15 empleadores en la región de Magic Valley tengan disponibles estos sitios de vacunación en sus instalaciones para sus empleados. La vocera del distrito de salud, Brianna Bodily, dijo que están recibiendo un mayor número de llamadas día a día.
En el sureste de Idaho, se han desplegado “equipos de impacto” de varios proveedores de atención médica y farmacias, como Bingham Memorial, Rockland Pharmacy y Firth Medical Center, para vacunar a los trabajadores en plantas de procesamiento de alimentos como Lamb Weston, JR Simplot, Basic American Foods, Driscoll’s Potato Warehouse, Liberty Gold Potato, Agri Beef y NonPareil Potatoes. Southeastern Idaho Public Health, con sede en Pocatello, también está trabajando con dos compañías más, según Allison Bischoff, directora de servicios clínicos del distrito.
Southwest District Health en Caldwell no proporcionó información similar en respuesta a una solicitud del Statesman al momento de la publicación, pero Terry Reilly, el Consulado Mexicano en Boise, Family Medicine Residency of Idaho y organizaciones sin fines de lucro, como el Community Council of Idaho, están llevando a cabo clínicas específicamente para trabajadores agrícolas y empleados de plantas de alimentos en el Treasure Valley. Una clínica móvil de Terry Reilly vacunó a unos 130 trabajadores en Wilder el jueves, según Idaho News 6.
James Corbett, administrador de la división de salud comunitaria de Eastern Idaho Public Health, dijo que los empleadores que organizan clínicas para sus trabajadores en el lugar de trabajo eliminan las barreras que dificultan especialmente la vacunación de muchos trabajadores agrícolas, inmigrantes y empleados de habla hispana. Exigir un comprobante de empleo o una identificación con foto puede asustar a las personas indocumentadas, aunque no sea necesario tener un estatus legal para recibir la vacuna, mientras que otras personas que trabajan de 12 a 16 horas al día pueden tener dificultades para tomarse un tiempo libre para ir a una clínica.
También puede facilitar el trabajo a los trabajadores de la salud que intentan vacunar a cientos de personas al día.
“Podemos ayudar a superar esos obstáculos haciendo algunos en el sitio, específicamente en algunos de estos fabricantes también”, dijo Corbett. “Es muy difícil verificar que diferentes personas trabajen en esos grupos prioritarios asignados por el CVAC (Comité Asesor de Vacunas contra el Coronavirus de Idaho) y el gobernador. Al ir al sitio, podemos ayudar a mitigar eso de inmediato. Eso reduce una barrera allí mismo y una ralentización de las posibles clínicas”.
‘La gente debe comprender que las vacunas son seguras’
En particular, el grupo 2.3 en la lista de prioridades de CVAC es el primero de los grupos prioritarios de Idaho que probablemente incluirá un gran número de trabajadores latinos, a pesar de que los latinos de Idaho dieron positivo en índices desproporcionadamente más altos que las personas de raza blanca durante gran parte de la pandemia.
Los latinos todavía representan porcentajes relativamente bajos de los sectores de atención médica, educación y seguridad pública en Idaho, quienes estuvieron entre los primeros grupos de trabajadores esenciales priorizados para la vacuna. La información de la Comisión de Asuntos Hispanos de Idaho también muestra que la población latina de Idaho tiende a ser mucho más joven, y se estima que solo el 5% de los residentes mayores de edad del estado se identifican como hispanos o latinos. En general, aproximadamente el 13% de la población del estado es hispana o latina.
Rosa Cárdenas, que trabaja en recursos humanos en Rigby Produce, ayudó a la empresa a recopilar el papeleo de otros empleados con anticipación para que la clínica funcionara sin problemas el día acordado. Como a muchos otros trabajadores, le preocupaba recibir la vacuna debido a la especulación y la desinformación que vio en las redes sociales. Cárdenas bromeó diciendo que esperaba que se quedaran sin dosis antes de que fuera su turno.
“Creo que la pregunta más común fueron los síntomas”, dijo Cárdenas, quien dijo que no ha contraído COVID-19. “¿Nos íbamos a enfermar? Escuchas tantas cosas en las redes sociales hoy en día”.
Aproximadamente el 90% de los empleados de Mickelsen Farms y el 70-85% de los empleados en sus plantas de procesamiento optaron por vacunarse. Es probable que eso se deba a que los operadores de Mickelsen Farms eventualmente requerirán que todos sus trabajadores se vacunen contra el COVID-19, salvo cualquier exención religiosa o médica.
“Esa fue la posición que tomamos porque nuestra exposición es muy grande”, dijo Mickelsen. Ella, junto con el resto de su familia que ayuda a operar la granja y otros negocios, también recibió la vacuna. “La gente debe entender que las vacunas son seguras”, dijo.
Los empleados de Mickelsen Farms y la planta de alimentos que participaron en la clínica recibirán su segunda dosis de la vacuna de Moderna durante la primera semana de abril.
La semana después de que recibieron su primera dosis, las áreas de Idaho Falls y Rexburg encabezaron la lista del New York Times de los peores puntos de contagio del virus en la nación. Aproximadamente el 88% de las camas de la UCI se llenaron en los hospitales del este de Idaho, según el Post Register. El condado de Bonneville informa regularmente más casos diarios que el condado de Ada, a pesar de ser una cuarta parte del tamaño.
“Con esta cepa variante, nos pone nerviosos como empleadores”, dijo Mickelsen. ”Porque si alguien contrae una cepa variante y no mucha de su gente ha sido vacunada, puede aftectar negativamente a sus trabajadores. Por el lado de la granja, si los equipos no pueden trabajar durante los momentos críticos de siembra y cosecha, eso podría ser un daño irreparable”.
Esta historia fue traducida por Carlos Armando Torres Bujanda
Esta historia fue publicada originalmente el 26 de marzo de 2021, 8:13 p. m. with the headline "Así fue como se vacunaron cientos de trabajadores agrícolas en Idaho en un tiempo récord."